La ultima revelación de Peter Deunov

También conocido por el nombre espiritual de Beinça Douno, el Maestro búlgaro Peter Deunov (1864-1944) fue un ser de un nivel de consciencia muy elevado, así como un músico incomparable que brindó, durante toda su vida, un ejemplo de pureza, sabiduría, inteligencia y creatividad. Establecido durante años en los alrededores de Sofía, donde vivió rodeado de numerosos discípulos, su irradiación despertó a la espiritualidad a miles de almas, tanto en Bulgaria como en el resto de Europa.
Algunos dias antes de su partida al otro mundo, y estando en un profundo trance mediúmnico, hizo una extraordinaria profecía acerca de la turbulenta época que atravesamos hoy, "los tiempos finales", y del advenimiento de la nueva Edad de Oro de la humanidad.
Este es ese convulso testamento. Es de una actualidad tan vibrante que hace dudar de si estas palabras han podido ser pronunciadas hace casi 60 años.

El Maestro Peter Deunov (1864-1944)
"..En el transcurso de los tiempos, la consciencia del hombre ha atravesado un largo periodo de oscuridad. Esta fase, que los hindúes llaman "Kali Yuga", es el punto de remate. Nos encontramos hoy en la frontera entre dos épocas: la del Kali Yuga y la de la Nueva Era en la que estamos entrando.
Ya se ha producido una mejora gradual en los pensamientos, los sentimientos y los actos de los humanos, pero pronto todos serán sometidos al fuego divino, que los purificará y preparará de camino a la Nueva Época. Así, el hombre se elevará a un grado superior de consciencia, indispensable para su entrada en la Nueva Vida. Esto es lo que se entiende por "la Ascensión".
Transcurrirán algunos decenios antes de que llegue este fuego, que transformará al mundo, aportándole una nueva moral. Esta inmensa oleada, proveniente del espacio cósmico, inundará toda la Tierra. Todos aquellos que intenten oponerse a esto, serán llevados y transferidos a otro lugar.
Aunque no todos los habitantes de este planeta se encuentran en el mismo grado de evolución, la nueva ola será sentida por cada uno. Y esta transformación tocará no sólo a la Tierra, sino también al conjunto del Cosmos.
La única y mejor cosa que el hombre puede hacer ahora es volverse hacia el Señor y, mejorando conscientemente, elevar su nivel vibratorio, a fin de encontrarse en armonía con esta potente oleada en la que pronto se sumergirá.
El fuego del que hablo, que acompaña a las nuevas condiciones ofrecidas a nuestro planeta, renovará, purificará y reconstruirá todo: la materia será afinada, vuestros corazones serán liberados de la angustia, de los problemas y de la incertidumbre, y se volverán luminosos; todo será mejorado, elevado; los pensamientos, sentimientos y actos negativos serán consumidos y destruidos.
Vuestra vida actual es una esclavitud, una pesada prisión. ¡Comprended vuestra situación y liberáos de ella! Os lo digo: ¡salid de vuestra prisión! Es verdaderamente desolador ver tanto extravío, tanto sufrimiento, tanta incapacidad de comprender dónde se encuentra vuestra verdadera felicidad.
Todo lo que está a vuestro alrededor pronto va a desplomarse y desaparecer. No quedará absolutamente nada de esta civilización ni de su perversidad; toda la Tierra será sacudida y ni una sola traza subsistirá de esta cultura errónea que mantiene a los hombres bajo el yugo de la ignorancia. Los temblores de tierra no son sólo fenómenos mecánicos, también son un llamado al despertar del intelecto y el corazón de los humanos, para que se libren de sus errores y de sus locuras y para que comprendan que no están solos en el universo.
Nuestro sistema solar atraviesa ahora una región del Cosmos donde anteriormente fue destruida una constelación que ha dejado su impronta, su huella. Esta travesía por un espacio contaminado es una fuente de empoderamiento, no sólo para los habitantes de la Tierra, sino para todos los habitantes de otros planetas de nuestra galaxia. Únicamente los soles no son afectados por la influencia de este entorno hostil. Esta región se llama "la tercera zona"; también se la llama "la zona de las contradicciones". Nuestro planeta ha permanecido infectado durante miles de años, pero nos aproximamos a la salida de este espacio de tinieblas, y estamos en el punto de alcanzar una región más espiritual, donde viven seres más evolucionados.
Ahora la Tierra sigue un movimiento ascendente, y cada uno deberá esforzarse en armonizarse con las corrientes de la Ascensión. Los que rehusen someterse a esta orientación perderán la ventaja de las buenas condiciones que le fueran ofrecidas para elevarse. Quedarán atrás en la evolución y deberán esperar decenas de millones de años hasta la llegada de la próxima oleada ascensional.
La Tierra, el sistema solar, el Universo, todo se mueve en una nueva dirección bajo el impulso del Amor. La mayor parte de vosotros consideráis aún el Amor como una fuerza irrisoria, pero, en realidad, ¡es la mayor de las fuerzas! La plata y el poder continúan siendo venerados como si el curso de vuestra vida dependiera de ello. En el porvenir, todo estará subordinado al Amor y todo le servirá. Pero sólo a través de los sufrimientos y las dificultades la consciencia del hombre se verá obligada a despertarse.
Las terribles predicciones del profeta Daniel escritas en la Biblia se refieren a la época que se abre. Se producirán inundaciones, huracanes, incendios gigantescos y temblores de tierra que barrerán todo. La sangre correrá en abundancia. Habrá revoluciones; explosiones terribles retumbarán en numerosas regiones de la Tierra. Donde está la tierra llegará el agua, y donde está el agua estará la tierra... Dios es Amor; y, por tanto, se trata más bien de un castigo, de una respuesta de la Naturaleza contra los crímenes perpetrados por el hombre desde la noche de los tiempos contra su Madre, la Tierra.
Tras estos sufrimientos, aquellos que serán salvados -los elegidos- conocerán la Edad de Oro, la armonía y la belleza ilimitadas. Reservad vuestra paz y vuestra fe para cuando lleguen los tiempos del sufrimiento y del terror, porque está escrito que no se tocará un cabello de la cabeza del justo. No os desaniméis; simplemente, proseguid vuestro trabajo de perfeccionamiento personal.
No tenéis idea del grandioso porvenir que os espera. Pronto verá el dia una Nueva Tierra. En algunos decenios, el trabajo será mucho menos agobiante, y cada uno tendrá tiempo para consagrar a las actividades espirituales, intelectuales y artísticas. La cuestión relativa al hombre y la mujer será finalmente resuelta en armonía: tanto el uno como la otra tendrán la posibilidad de seguir sus aspiraciones. Las relaciones de pareja se basarán en la estima y el respeto recíprocos. Los humanos viajarán a través de diferentes planos y franquearán los espacios intergalácticos. Estudiarán su funcionamiento y rápidamente estarán en condiciones de conocer el Mundo Divino, y de fusionarse con la Cabeza del Universo.
La Nueva Era es la de la sexta raza. Vuestra predestinación es prepararos para recibirla y vivirla. La sexta raza se construirá en torno a la idea de fraternidad. No habrá más conflictos de intereses personales; la sóla aspiración de cada uno será alinearse con la Ley del Amor. La sexta raza será la del Amor. Formará un nuevo continente. Surgirá del Pacífico, para que El Altísimo pueda finalmente establecer Su morada sobre este planeta.
Llamo a los fundadores de esta nueva civilización "los Hermanos de la Humanidad" o, incluso, "Niños del Amor". Ellos serán inquebrantables en el bien, y representarán un nuevo tipo de hombres. Los hombres formarán una familia, como un gran cuerpo, y cada pueblo representará un órganos de este cuerpo. En la nueva raza, el amor se manifestará de una manera tan perfecta que el hombre actual aún no puede tener más que una idea muy vaga.
La Tierra aún es un terreno propicio para las luchas, pero las fuerzas tenebrosas van a retroceder y será librada de ellos. Los humanos, viendo que no les queda otro camino, se comprometerán en lo relativo a la Nueva Vida, en lo relativo a la salud. En su orgullo insensato, algunos seguirán empecinándose en seguir llevando una vida sobre la Tierra que el Orden Divino reprueba, pero terminarán por comprender que la dirección del mundo ya no les pertenece.
Verá el dia una nueva cultura, que reposará sobre tres principios directores: la elevación de la mujer, la elevación de los humildes, de los débiles, y la protección de los derechos del hombre.
La luz, el bien y la justicia triunfarán; no es más que cuestión de tiempo. Las religiones deben ser purificadas. Cada una encierra una partícula de la Enseñanza de los Maestros de la Luz, pero la oscurece con el aporte inecesante de las desviaciones humanas. Todos los creyentes tendrán que unirse y ponerse de acurdo sobre un principio, el de colocar al Amor como base de toda creencia, sea la que sea. ¡Amor y Fraternidad, esa es la base común!
Pronto la tierra será bombardeada por las ondas extraordinariamente rápidas de la Electricidad Cósmica. De aquí a algunos decenios, los seres malvados y aviesos no podrán soportar su intensidad. Serán absorbidos por el Fuego Cósmico que cunsumirá el mal que los posee. Después se arrepentirán, porque está escrito que "toda carne glorificará añ Señor."
"Pronto la tierra será bombardeada por las ondas extraordinariamente rápidas de la Electricidad Cósmica."
Nuestra Madre, la Tierra, se desembarazará de los hombres que no acepten la Nueva Vida. Los rechazará como frutos estropeados. Ya no podrán reencarnarse más sobre este planeta; los espíritus criminales nunca más. Sólo quedarán aquellos que poseerán el Amor en ellos.
Ya no queda lugar en la Tierra que no haya sido manchado de sangre humana o animal; por ello, deberá someterse a un purificación. Y por eso ciertos continentes actuales será sumergidos, mientras que otros surgirán.
Los hombres no sospechan los peligros que los amenazan. Continúan persiguiendo objetivos fútiles y buscando el placer. Por el contrario, los de la sexta raza serán conscientes de la dignidad de su papel y respetuosos de la libertad individual. Se alimentarán exlusivamente de productos del mundo vegetal. Sus ideas tendrán el poder de circular tan libremente como el aire y la luz en nuestros dias.
Las palabras "Si no nacéis de nuevo ..." se aplican a la sexta raza. Leed el capítulo 60 de Isaías. Se refiere al advenimiento de la sexta raza, la raza del Amor.
Tras las Tribulaciones, los hombres dejarán de pecar y retomarán el camino de la virtud. El clima de nuestro planeta será moderado en todas partes y ya no existirán las variaciones brutales. El aire volverá a ser puro, al igual que las aguas. Desaparecerán los parásitos. Los hombres recordarán sus encarnaciones pasadas y experimentarán el placer de constatar que, al fin, han sido liberados de su antigua condición
Igual que se limpia el viñedo de sus parásitos y de sus hojas muertas, así se afanan los Seres evolucionados preparando a los hombres para servir al Dios del Amor. Les proporcionan buenas condiciones para crecer y desarrollarse y, a aquellos que quieren escucharles, les dicen: "¡No retrocedáis! En poco tiempo todo se arreglará; estáis en el buen camino. Aquel que quiera entrar en la Nueva Cultura que estudie, que trabaje conscientemente y que se prepare."
Gracias a la ayuda de la Fraternidad, la Tierra se convertirá en un lugar bendito, y esto no tardará. Pero antes, grandes sufrimientos serán enviados para despertar las consciencias. Los pecados acumulados durante miles de años deberán ser expiados. La oleada ardiente emanada de Lo Alto contribuirá a liquidar el karma de los pueblos.
La liberación no admite aplazo. La humanidad debe prepararse para las grandes e ineludibles pruebas que vienen y que traerán el fin del egoismo.
Sobre la Tierra, algo extraordinario se prepara. Una revolución grandiosa y absolutamente inconcebible se manifestará pronto en la Naturaleza. El Señor ha decidio reencarrilar el mundo, ¡y va a hacerlo!
Este es el final de una época; un nuevo orden va a sustituir al viejo, un orden en el que reinará el Amor sobre la Tierra.
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Academia Espiritual de Yoga ANANDA