La triste verdad sobre Halloween...

Muchos sabios y además de ellos todas las personas que tienen sentido común, inteligencia y el corazón espiritual abierto se han dado cuenta sin duda alguna que en realidad el Halloween es una verdadera invocación de los demonios y seres infernales, aunque con máscaras de fiestas que en realidad en un análisis atento son estúpidas y traumatizantes.
Seres disfrazados con esqueletos, seres espeluznantes, brujas, fantasmas, momias, monstruos, criminales sangrientos que llenan las calles y se asustan unos a otros con bromas macabras.
Así se ve el Halloween "una fiesta" que satanistas declarados la consideran una de las más importantes.

Desafortunadamente, millones de seres humanos que se declaran "cristianos" y en contra del satanismo, llegaron a creer con ingenuidad que no hay nada de malo en estas "distracciones inocentes". La realidad, sin embargo, es totalmente opuesta porque el Halloween es una invocación del mal que hoy en día llegó a ser hábilmente promocionada a nivel planetario.
La Iglesia, enormemente debilitada en las últimas décadas se cansó de luchar con el Halloween, aceptandola en forma aberrante, como una fiesta distractora para los niños, justo ellos que son los más afectados por su falta de discernimiento y su inocencia.
La más clara prueba es que se trata de una acción oculta, abyecta e inspirada por las fuerzas de la oscuridad es que el mismo "padre" moderno de la "iglesia de Satán", el tenebroso y terrorífico Anton Szandor LaVey, dijo que el Halloween es una de las más grandes fiestas en el calendario satánico, a la par con la "Noche Walpurgica" o el sábado de las brujas, del primero de Mayo.

Los orígenes del ritual
"La fiesta" del Halloween se origina en tiempos lejanos. En aquél entonces, dos temporadas eran vistas como importantes, el verano y el invierno. El año nuevo comenzaba con el primer día del invierno (en el hemisferio Norte), en una fecha que en el calendario moderno cae el 1ero de Noviembre.  Más importante era, sin embargo, el festival del fin de verano, previo al primer día de invierno. En el siglo 19, fue fabricada una así dicha deidad llamada Samhain, que personificaba el fin del verano y era visto como "el dueño de la oscuridad".  El poder de ésta crece a medida de que el día se acorta y la noche se hace más larga, porque puede andar por la Tierra sólo después de la caída de la oscuridad de la noche. En el pueblo se creía que en el umbral del año Nuevo, el 31 de octubre, la frontera que separa el mundo de los muertos del mundo de los vivos, es la más permeable. Por eso, el momento era muy propicio para que los espíritus de los que murieron durante el año, vuelvan al mundo terrenal, buscando cuerpos que puedan ocupar para escapar así del Reino de los Muertos. El umbral entre los dos mundos, que no se encuentra prácticamente en ninguno de los dos, es guardado de criaturas terroríficas de los tenebrosos, representada como demonios o como brujas, lo que explica la popularidad de las vestimentas y disfraces mórbidos y macabros. Si no lograban capturar un ser humano, los espíritus de la oscuridad se conformaban con un animal, especialmente de color negro (el gato negro siendo aún hoy en día un símbolo del Halloween).

Velatorio de Halloween. La amenaza de los espíritus malos.
Existía en aquellos tiempos, en la cercanía del día de Halloween, el hábito de juntar maderas para encender fogatas en la cima de las sierras, para conmemorar las almas de los difuntos.
En aquella noche, grandes y chicos se juntaban alrededor de los fogones para velar y para invocar a los dioses de la luz para que guíen las almas de los difuntos de la familia en el mundo de más allá.
Después de terminar la ceremonia, se tomaban carbones desde el fogón para iluminar el camino hacia la casa y para encender un nuevo fuego en la chimenea. Este carbón encendido era puesto en un nabo en el cual se hacía un hueco y más tarde fue reemplazado por un zapallo. Para protegerse de los espíritus errantes, ellos se vestían con ropas aterradoras, hacían máscaras terroríficas en el nabo que a la vez servía de candelabro en la cual se encontraba el carbón encendido. Caminaban en procesiones ruidosas rompiendo y derribando todo lo que encontraban en el camino con la meta de asustar y hacer correr a los espíritus malos.
La tradición de fogón se mantuvo en Irlanda, Escocia y Gales. La madera para el fuego de la noche de Halloween se juntaba desde antes y en algunas regiones existía el hábito de quemar un tipo de musgo de bosque. A diferencia de lo que pasa en América, en Europa los espíritus de los difuntos continúan representando una parte significativa de la tradición de Halloween. Si en aquellos tiempos los hombres vigilaban toda la noche, con una antorcha encendida toda la casa, ahora ellos se mantienen encendiendo velas para las almas de los muertos. En la noche, ellos utilizan talismanes para protegerse de los espíritus malos. También para alejar los espíritus de la oscuridad se tocan las campanas y se golpea la madera. Y antes del atardecer se dan tres vueltas alrededor de la casa caminando hacia atrás. En estas zonas se dice que alguien nacido en Halloween puede hablar con los espíritus.

Cristianismo versus "paganismo"
Hace más de 1200 años, en el intento de erradicar las ceremonias "paganas" y de cristianizar a los bretones, irlandeses e ingleses, el papa Grigore IV decretó en el año 835 el día 1ero de Noviembre como la festividad religiosa, consagrada a los martirios de la fe - El día de todos los santos. En el año 1006, el Papa Juan XIII decretó el día 2 de Noviembre el Día de los Muertos. La tradición pagana era sin embargo tan enraizada en la consciencia que fue necesario hacer una concesión: Una festividad religiosa cristiana, un injerto encima de los antiguos cultos ancestrales. En Gran Bretaña, la festividad se llamaba All Saints Day o All Hallows Day y la noche anterior a este día se llamaba All Hallows' Evening. Durante el tiempo, por abreviación se llamó Hallows'E'en y de aquí Halloween.
El hábito de ofrecer alimentos a los que golpean la puerta es una reminiscencia de los ritos ancestrales, de ofrenda para las almas de los muertos que fue adoptada también por el cristianismo. Es documentado, desde el s. IX el hábito que en este período del año los méndigos tocaban la puerta de los cristianos para pedir una ofrenda que consistía habitualmente en pan con arándanos. Cuantos más panes recibía el mendigo, más rezos él se asumía para los parientes difuntos del dueño de la casa. Aunque dichos por un intermediario, estos rezos tenían la meta de ayudar a las almas a encontrar más rápido el camino hacia el paraíso. Rechazar dar la ofrenda para los muertos era considerado un verdadero sacrilegio y el que lo cometía se exponía a la venganza del mendigo descontento. La expresión "trick or treat" deriva de esta tradición, porque el que se atrevía a no respetar la tradición y no entregar la ofrenda (treat) debería ser castigado dándole un susto (trick). Uno de los más comunes castigos era volver a tocar la puerta y esconderse para que así el dueño de la casa se asuste porque en el medio evo el significado era siniestro porque la única “invisible” que podría tocar la puerta era la muerte...

Halloween en América
La festividad de Halloween llegó a América apenas alrededor del año 1840, cuando lo trajeron los inmigrantes irlandeses llegados por la gran hambruna de la época. Ellos trajeron con ellos la "leyenda" un poco infantil del candelabro con forma de zapallo. La historia dice que un tal Jack, conocido como un borracho tuvo un día la mala inspiración de jugar una farsa a Satanás. Jack convenció al diablo de subirse en un árbol y después incrustó en la corteza de éste una cruz para impedirle que baje, y así pudo bajar solamente después de que le prometió que lo va a dejar en paz toda su vida. Después de morirse Jack no fue aceptado en el paraíso por muchos pecados y fue echado al infierno, pero ni aquí fue admitido por causa de la farsa que jugó al diablo. Jack recibió en el infierno un carbón encendido para iluminar su camino y lo colocó en el medio de un nabo y así podría andar en la oscuridad eterna en la cual quedó. Llegados a América los inmigrantes descubrieron que el zapallo era un soporte mejor para el carbón encendido porque era más grande. Aún en el día de hoy, el zapallo tallado como una cara que se ríe amenazadoramente es llamada "Jack-o-lantern" o sea el "candelabro de Jack".
Lo que llegó a ser actualmente el Halloween se nota especialmente en EEUU donde se gana fortunas por la ingenuidad de la gente. Desde una oportunidad de conmemorar a los  muertos de la familia, la ceremonia se degeneró completamente llegando a ser una siniestra máscara, penosa, hasta cretina a veces, oportunidad de bromas maliciosas y macabras. La industria del cine, las televisiones, los parques de distracciones, la industria de las golosinas, las discotecas, la industria productora de decoraciones y disfraces, todas ganan enormemente y los hombres deben pagar si quieren "divertirse".

Halloween llegó a ser en realidad una adoración a los demonios con efectos desastrosos
Se llegó a tal grado de manipulación que algunos psicólogos y psiquiatras corruptos ofrecen evidentemente, pagados para ello, sofisticadas, aberrantes y peligrosas teorías como que el Halloween es de hecho "una celebración enfática de la muerte con una importancia social inmensa para implementar en la consciencia occidental los sentimientos refutados sobre el sujeto de la muerte y hacer así a todos, adultos y niños (!) capaces de vencer el miedo a la muerte. Más allá de estas elucubraciones, la verdad es totalmente distinta porque las estadísticas de EEUU (el país donde esta festividad alcanzó el apogeo del mal) muestran que las violencias durante el Halloween son mayores: acciones violentas, hechos penales, bromas que conducen a graves accidentes, destrucciones, un número mayor de personas que se emborrachan, aumento del consumo de drogas en personas cada vez más jóvenes, inclusive niños. Los estudios Gallup certifican que los efectos acumulativos desastrosos de esta festividad marcan profundamente el psíquico de los niños, que no tienen mecanismos mentales y psíquicos para cuidarse de este desbordamiento de lo demoníaco, de la fealdad, del odio y magia negra en su vida emocional, llegando posteriormente a aceptarlo de un modo incondicional.
Se sabe que el mal es mucho más facilmente aceptado cuando parece un simple juego.  
Esta festividad es en realidad un horror y familiarizan a los niños a través de aparentemente un juego con lo que es macabro, malo, agresivo, con monstruos, con el infierno, lo siniestro, lo satánico y la brujería.

Nos proponemos balancear el impacto maléfico del Halloween y promover la organización de la Semana de los Ángeles, en el mismo periodo de tiempo. Esta manifestación espiritual ya se desarrolla simultáneamente en muchos países del planeta desde hace 12 años.
A través de esta iniciativa única a nivel planetario, miles de seres humanos van a apelar a la gracia y al sostenimiento divino de los Ángeles. De esta manera cada uno de nosotros puede elegir: el terror de los demonios o la bendición del paraíso.
Ambos son accesibles, LA ELECCIÓN ES SIEMPRE NUESTRA.

Para Montevideo pulsa aquí

 

Academia Espiritual de Yoga ANANDA