La alquimia tantrica y la practica del tantrismo

La preciosa sustancia del Amor

El acto sexual tántrico tiene como base muchos conceptos esotéricos fundamentales para el TANTRA, afuera de los cuales esta práctica particular casi no tiene sentido. Así como mencionaba David Gordon White, una de las columnas espirituales alrededor de la cual gira la espiritualidad tántrica es la “RAZA”, término que tiene más significados. Pero más que todo se refiere en este concepto al fluido esencial que sostiene la vida, hecho conocido en esta acepción desde los más remotos tiempos védicos.
Los fluidos corporales (especialmente el esperma y las secreciones vaginales) fueron considerados aún desde los orígenes de la espiritualidad como sustancias super potentes que el aspirante en el camino que lleva a la vibración y a la inmortalidad debe controlar con la más grande atención. Los clarividentes védicos hablaban sobre soma o el néctar divino que permitía al practicante a quedarse en la compañía de las deidades.


Dicho concepto se ha asimilado también a la idea de Amrita del néctar de la inmortalidad, cuya contra parte cósmica es Retas o la semilla divina. Por ejemplo en el tratado Kaula – Jnana – Nimaya, Amrita es descrita como el verdadero estado de Kaula, es decir la esencia de la práctica y de la realización tántrica.El TANTRA ha explorado plenamente estos símbolos arcaicos que se encuentran como cuadro básico conceptual de la Ayurveda (ciencia de al vida) y de la Alquimia. En el primero de estos dos sistemas, RAZA significa plasma, uno de los constituyentes somáticos (Dhatu) que se encuentran en el cuerpo humano a la par la sangre, la carne, la grasa, los huesos, la médula y el esperma en el caso de los hombres respectivamente la sangre menstrual en el caso de las mujeres. En el segundo sistema, por RAZA se entiende el mercurio como semilla de SHIVA. Los paralelos que existen entre TANTRA, Ayurveda y Alquimia tienen su origen en una filosofía que conceptualiza al Universo en términos sexuales o eróticos, como una creación de SHIVA y SHAKTI. En la alquimia practica en la India Medieval, el fluido sexual de la diosa estaba equivalado con el mineral de Mica, mientras su sangre menstrual con el azufre. Se creia que esto podría producir oro en conjunto con la semilla de SHIVA, es decir con el mercurio. En algunas escuelas tántricas de la mano izquierda y en algunas escuelas Kaula, las mujeres que se encontraban durante la mestruación estaban tambien muy deseadas.
YOGA – SHIKHA – PUPANISHAD explica la expresión compuesta RAJA YOGA como siendo la fusión entre la sangre menstrual (RAJAS) con la semilla (RETAS).
La interpretación literal de esto conduce entre otras a la aparición de algunas practicas de HATHA YOGA como por ejemplo Vajroli – Mudra

“El fuego de la pasion” es más que todo una voluptad de la enternidad

Las formas físicas del deseo determinan los gustos y las atracciones sexuales, mientras la aspiración profunda de este deseo es en si la aspiración de realizar la plenitud, el estado de unidad. Desde un punto superior de vista, el acto amoroso no es simplemente consumir un deseo físico, animálico. Es en realidad una aspiración interior de perfeccionar la dicha obra alquímica por la cual se unifica el principio Masculino, Solar con el principio Femenino, Lunar, con el objetivo de perfeccionar el ser humano.
Así encontramos una nueva visión sobre la sexualidad que talvez puede chocarle a muchos. “puede al acto sexual ayudar al ser humano para lograr el perfecto estado de liberación del cual hablan los místicos?” la respuesta es simple y muy real: Si.
El deseo de amar, la voluntad de placer y de brindar alegría al otro, todas vienen desde una aspiración interior del ser humano para unificarse en la beatitud universal. “ el fuego de la pasión” sobre el cual se dice que se enciende entre dos enamorados está esencialmente, más allá de todo, una voluptad de la eternidad. El orgasmo es tanto buscado como deseado por los humanos, no solo porque es una sensación extremadamente agradable e intensa, pero porque también “nos saca del tiempo y nos ofrece la oportunidad de percibir el sabor de la eternidad. Sabiendo esto, una persona consciente y espiritual, viviendo el acto sexual – amoroso lleno de transfiguración y emoción espiritual, puede lograr a la cima de la vida espiritual que otras personas logran solo por los largos tiempos de práctica de la oración o de la meditación.
Entonces, el orgasmo no pertenece exclusivamente al placer; él es trans – sustancial, y al nivel esencial pertenece podemos decir a la naturaleza inmaterial, espiritual, de adentro de nosotros.

La alquimia del amor – una ciencia de la plenitud

Los investigadores sostienen que la percepción es la que puede liberar al deseo, lo que significa que el cumplimiento de un deseo implica el despego total de esté. En el estado común de conciencia, nosotros percibimos el exterior de una manera particular en la cual muchas veces ni nos damos cuenta que percibimos. En este estado se puede decir que no “percibimos” pero solo soñamos la percepción, porque el estado común en el cual nos encontramos puede ser comparado con el estado inconsciente durante la ensoñación.
En estado de conciencia pura, a pesar de todo la percepción se vuelve un modo de existencia. La concienciación sobre el exterior nos facilita el acceso hacia la pura existencia y hacia su esencia que es la pura beatitud.
En el caso del acto erótico abordado conscientemente, transfigurador y con continencia, la percepción directa se vuelve la fuente del placer y de la voluptad. Quedarnos en el centro de las percepciones, concienciarlos plenamente y controlarlos perfectamente, representa la llave fundamental del arte alquímico del amor sensual. Solo tenemos que aprender a vivir conscientemente y plenamente el placer erótico e intuir por un esfuerzon conscientemente orientado la naturaleza divina de dicho placer. Unirnos conscientemente con nosotos mismos, por la fusión con la persona amada, en puro placer mientras nos dejamos conscientemente envueltos en la beatitud del amor, penetrar y dejarnos penetrados por el extásis, esta es la verdadera alquimia del amor, de hecho una ciencia de la plenitud. La respiración consciente asociada al acto sexual – amoroso, favorece una percepción global y fina sobre todo el cuerpo y provee también un aumento del control sobrre los flujos energéticos. La asociación consciente de la respiración con las percepciones produce como una “sustancia lúcida” en la conciencia de quien experimenta y desarrolla una nueva visión sobre el esamble de la existencia y particularmente sobre a vivencia amorosa.
Respirando de una manera controlada y ritmica, entretenemos el “fuego de la pasión” y al mismo tiempo lo controlamos. Parar la respiración en los momentos de apogeo del placer cuando la energía se vuelve difícil de controlar, induce implicitamente un paro de todos los procesos relacionados con ela cto erótico y nos proyecta espontáneamente en un estado de vacío en el cual, si estamos suficientemente conscientes, podemos vivir la experiencia de la comunión con Dios. La aparición de un hiato en un momento máximo del orgasmo, nos proyecta en una dimensión más allá del espacio y del tiempo (a temporal y a – espacial) en la cual, teniendo directamente acceso a la percepción de la eternidad, podremos reencontrar nuestra naturaleza divina, nuestro Si divino.
Iniciando así el proceso desde el calor y la efervecencia inicial del “fuego sagrado” durante la fusión amorosa con continencia podemos llegar a un conocimiento no dual luminoso, inocente y puro. Podemos vivir aquí un nuevo tipo de percepción que penetra todo, lo que en realidad es una experimentación directa (una no percepción) una unificación con lo que es inexprimable, ilimitado, inefable, divino. Este nuevo modo de sentir, más allá de cualquier atributo cualitativo o cuantitativo, más allá de cualquier dimensión o intento de ubicación – temporal, aparece y desarrolla en lo inexprimable y en lo desconocido. Podemos únicamente decir que Existe o Nace en cada momento en nosotros mismos y através de nosotros mismos.

Efectos y Marcadores en la práctica del Tántrismo


La Armonización de los estados de conciencia

“El tiene entonces abrirle el cinturón y el nudo de su vestido y levantándanle la ropa tiene que masajearle sensualmente los muslos desnudos. Luego él tiene que enseñarle algo sobre los 64 artes y después le contará cuanto la ama. Después …” (kama sutra)
los tratados sexuales tántricos, como también los taoistas, enseñan sobre la inmensa importancia de la completa armonización de los estados de los dos amantes. Cualquier acto sexual esforzado (de la menor manera que sea), durante el cual falta la vivencia afectiva, el amor, es profundamente dañino tanto para la salud general como especialmente para el psíquico. Un antiguo texto taoista acentúa aún más: “el YIN (-) y el YANG (+), los principios masculino y femenino polarizan, se complementan y se influencian reciprocamente. Cuando el YANG no obtiene el YIN deseado se vuelve triste, y si el YIN no obtiene al YANG, eontonces no se vuelve activo. Si el hombre quiere hacer amor pero exactamente en este momento la mujer no tiene deseos, esto es una señal segura que sus corazones (sus estructuras psíquicas) todavía no estan armonizados y muchas veces esto es porque sus esenciales vitales todavía estan despiertas”.
Los textos de la tradición tántrica dan algunos consejos útiles para la armonización del estado que tienen los dos amantes: “lleno de ternura él debe agarrar sus cintura fina y acariciar con adoración su cuerpo. Hablarle sobre la fuerte conexión que tienen, haciéndola sentir que los dos tienen un único corazón animado por un amor infinito y un único objeltivo, ellos deben luego abrazarse amorosamente y besarse, luego “pegándose” uno a otro, acariciarse reciprocamente. Calmando adecuadamente la parte superior y estimulando a lo mejor la parte inferior, luego muchos misterios del amor se le pueden revelar a los dos amantes. Después la mujer debe tomar en su mano izquierda el lingam (el órgano viril) del hombre mientras que él le acaricia lleno de encanto a su yoni (el órgano genita femenino). Dinamizado al máximo por la fuerza vital del elemento femenino, el hombre se despierta fuertemente el deseo de la fusión, y los mismo en el caso de la mujer que esta estimulada por el despertar de la fuerza vital masculina. Cuando se logró dicho estado, esto significa que sin duda alguna se ha realizado la armonización de los estados de los dos amantes”.
Por este motivo, cuando una pareja continente y animada por un amor auténtico quiere hacer amor, debe empezar un preludio adecuado para que así los estados individuales se armonizan, por únicamente así los dos se vuelven realmente abiertos emocionalmente. La excitación fuerte de los sentidos siempre es esencial para la armonización interior. Los textos tántricos clásicos sugieren el uso de las sugestiones del medio ambiente para ayudar a lo mejor la armonización de los estados afectivos ( por ejemplo el uso de múscia refinada, algunos perfumes afrodísiacos, etc ).
Or consiguiente, el acto amoroso tántrico nunca se debe hacer de prisa, porque así no es posible la armonización plena de los estados de los dos amantes.

La vivencia erótica intensa


“que maravilloso instrumento de fusión con el infinito se vuelve la mujer bella, vital y refinada cuando las cuerdas misteriosas de su profundidad son tocadas y dinamizadas con maestría… ella se vuelve en este caso capaz a producir las más sublimes armonías extáticas y ejecutar las más complciadas variaciones del arte del amor mientras regala las felicidades eróticas más elevadas y divinas”. (Ananga Ranga).
La vivencia erótica intensa constituye “la semilla” fundamental de la espiritualidad tántrica es la pura emoción del amor mismo, la vivencia benéfica que estimula las pasiones, “enciende” los sentidos y despierta la energía latente kundalini que se encuentra en el centro vital de la sexualidad (MULADHARA CHAKRA). El sentimiento erótico está provocado por el contacto placentero de los sentidos con el mundo exterior. Cuando es adecuamente refinado, sostenido y canalizado (sublimado) con sabiduría el eros transfigurador conduce directamente a la experiencia de la trascendencia y el extásis divino.
El eros intenso pero perfectamente controlado estimula las llamas del amor en todas sus formas. Los textos Hindú antiguos como el kamasutra y el Ananga Ranga se refieren a 4 tipos de amor: El amor común, el amor imaginario, el amor natural y el amor sensual. Claro que dicha clasificación representa una sistematización distinta más que todo teórica, porque practicamente la mayoría de los tipos de amor reales son una mezcla de los tipos mencionados anteriormente en variables porcentajes. Sin embargo, la importancia de la clasificación tradicional del eros consta en el hecho que contine a la vez muchos secretos de la enseñanza sagrada de la tradición tántrica.
El sentimiento del eros está intimamente conectado con el elemento sutil “fuego”, y por esto se habla muchas veces sobre “el fuego de la pasión”. SHIVA, el ideal yogui, el principio masculino supremo siempre está asociado con el fuego y con el erotismo transfigurador tántrico. La dinamización de dicho fuego inteior de la pasión puede ser usado por quien conoce los misterios del tantrismo y los usa por espiritualizarse y elevar su ser interior. Aque debemos mencionar la relación existente entre “fuego inteior” que se encuentra en la zona del plexo solar (MANIURA CHAKRA) y “el tercer ojo”, que se encuentra al nivel sutil en la zona central de la frente (AJNA CHAKRA). Dicho ojo de la sabiduría divina se vuelve muy activo por la transmutación y la sublimación de los “fuegos interiores” (es decir las energías sutiles específicas) ampliadas al máximo durante la fusión amorosa transfiguradora tipo tántrico. Por el acto amoroso, las energías dinamizadas del fuego son sublimadas en energías muy elevadas, de naturaleza espiritual. Por eso el acto amoroso tántrico conscientemente abordado, y perfectamente controlado representa un acto que fundamentalmente espiritualiza al ser humano. En la tradición esóterica occidental dicho efecto de la sublimación es conocido bajo el nombre de “fuego sutil espiritual” o “fuego de la emanación purificada”.
Las enseñanzas sagradas de la humanidad presentan “el fuego” y el “agua” las fuerza solares y lunares del microcosmo del ser humano. Estas dos fuerzas importantes se unen y se complementan por la vivencia erótica, el agua siendo la característica de la energía femenina mientras el fuego del masculino. Los tantra (los textos sagrados de la tradición tántrica) afirman que “los fuegos” y “las aguas” pueden ser experimentadas plenamente tanto en el cuerpo del hombre como en el de la mujer, mientras el acto sexual con continencia representa la más directa y rápida modalidad para el despertar de dichas gigantescas potencialidades, usándolas luego exactamente como trampolines en la evolución espiritual.
Entonces, cuanto más intensa sea la vivencia erótica, tanto más elevadas sean las vivencias espirituales mientras la transformación de los dos amantes será más rápida y eficiente. El control perfecto de las sensaciones no significa “ así como algunas personas podrían creer” , una disminución del placer o de la intensidad del orgasmo, pero al contrario, una ampliación importante de éstos. Controlar la energía sexual significa obtener la fuerza para superar los límites comunes y experimentar así zonas insospechadas de una sexualidad espiritual extática.

Percepciones inefable compartidas en la pareja tántrica

El primer signo que se observa a una pareja tántrica luego tener numerosas experiencias tántricas exitosas, es el desarrollo de la sensibilidad sensorial, como un renacimiento asombroso de todos los sentidos. En este estado, la realidad es percibida de una manera mucho más íntima, por una visión que totaliza permanentemente y que tiene un orden más estricto que la realidad percibida anteiormente. Por ejemplo los sujetos pueden “perder” la solidez y aparecer como fluidos, moviéndose continuamente en un ritmo armonioso. El menor detalle del mundo ambiental se puede revelar como un complejo universo en miniatura. El significado de cada detalle del ambiente se modifica en comparación con lo percibido anteriormente.
Las transformaciones profundas cualitativas de las coordinadas del mundo manifestado se establecen gradualmente. El tiempo se acelera, el espacio se dilata mientras la causalidad se vuelve fluida. Despierta una nueva conciencia estética y todo se vuelve “cargado” con belleza. El esplendor del sustrato espiritual, la ubicación de todo lo que existe, es percibida ahora aún en las cosas o fenómenos que anteriormente llamamos “feas”.
Un sentimiento indescriptible de libertad interior y felicidad extática sin motivo aparente, se desarrolla gradualmente siendo asociado a un despertar más fuerte de la intuición (el sexto sentido). Se puede percibir un estado mental profundo y sin confusiones. Ya el egoismo dismunye y como consecuencia, nuestro sentido ancestral de soledad (es decir sentirse como una isla) está reemplazado por nuestra integración en la armonía cósmica, lo mismo como una gota de agua fusiona con el océano, siendo como parte constituyente de dicho todo, pero manteniendo al mismo tiempo su propia individualidad. “el sujeto” y “el objeto” parecen ahora como polaridades del mismo único fenómeno. Lo que generalmente produce en nosotros sentimientos de miedo e inseguridad, puede ser percibido ahora como perfectamente seguro. Una “introspección abierta” espontáneamente se vuelve una realidad diaria (“introspección abierta” significa que ya no debes sumergirte dentro de ti mismo rompiendo la conexión con el medio ambiente para encontrar a tu espíritu, porque te das cuenta que todo es espíritu, tanto adentro como afuera de ti). El individuo se vuelve consciente de la dinámica sutil erótica que existe entre el interior y el exterior. Existe una libertad nuevamente encontrada frente el acondicionamiento social. El sentido de la unidd se despierta ( se logra la habilidad de relacionar, identificar y darse cuenta de al complementaridad de los contrarios). Se logra un entendimiento universal de la realidad compleja y se produce sin esfuerzo un estado permanente de presencia completa y consciente. El mundo aparece ahora como un juego erótico que genera simultáneamente encanto, armonia profunda y misterio fascinante. Toda la manifestación de la realidad aparece como una coreografía viva, la existencia se vuelve un encanto que se puede disfrutar y que incluye aún todo lo que anteriormente fue percibido como sin importancia, oscuro, común, etc.
Aumenta la empatía, lo que te permite percibir, áun a gran distancia, el estado interior de tu bien amado o amada o de otras personas sobre las cuales enfocas tu atención. La empatía evoca exactamente los mismos sentimientos que serías capaz sentirlo tu mismo, con toda la riqueza de vivencias y sensacioones interiores.

El Tantra es Reservado para los que han superado el nivel común del amor físico

Por los extásis eróticos refinados, la visión interior se vuelve extremadamente penetrante e intensa. Es casi como tendríamos microscópicos en vez de los ojos, con los cuales examinamos los detalles encantandores que componen tanto al mundo interior como al exterior. El sentido delolfato será bien ampliado. El sentido del olfato se vuelve uno de los más fascinantes aspectos de la modalidad tántrica de hacer amor: El practicante descubre que el aire que respira tiene miles de matices olfativos que estallan en su nariz con tantos mensajes extáticos. Tocar profundamente sensual se vuelve una sensación sutil eléctrica y al mismo tiempo llena de fluidez. Un toque bien suave se transforma en cientos de explosiones bio energéticas de placer refinado, aparece luego una energía elevada que pulsa y se desarrolla en círculos sucesivos desde el punto que fue tocado, difundiendo gradualmente a través del cuerpo hasta el cerebro, donde estallan miles de puntos luminescentes como en un extático fuego de artificios que inducen un estado beatífico.
La modalidad tántrica del acto erótico inicia de una manera natural y transforma sin esfuerzo una cantidad gigantesca de energía erótica, refinándola y sublimándola después de la transmutación, en los niveles superiores.
Una persona que no practica TANTRA YOGA, no importa cuanto potencial tiene desde el punto de vista sexual físico y no importa cuanto intensa y llena de vida sexual cree que tiene porque no se puede imaginar la intensidad y la profundidad de los estados eróticos obtenidos por la aplicación exitosa de las modalidades específicas tántricas.
Aún si alguien cree que ha logrado la cima absoluta del placer (pero considerando el acto erótico como algo común), después de tener una experiencia tántrica exitosa, se dará cuenta que la mejor vivencia anterior se vuelve en verdad insignificante.

Para cualquier persona inteligente se vuelve evidente que el TANTRA YOGA es el camino superior del amor, de las relacines inter humanas y de la vida. El TANTRA es el más fuerte afrodísiaco y la más poderosa modalidad para despertar completamente las habilidades latentes de la mente y de la conciencia. La ciencia tántrica fue y todavía está el objeto de las investigaciones reservadas solo por un número bien restringido de aspirantes que han superado el nivel común del amor físico y de las relaciones humanas y que han empezado a ver más allá de las leyes rígidas y de los falsos dogmas espirituales

La Cosmización del acto amoroso


Para los maestros tántricos, la pareja que logra controlar efectivamente las diferentes fases de la sexualidad, que corresponden a niveles más y más elevados, logra al estado físico que abre la puerta hacia la regeneración vital y a la inmortalidad espiritual, por lograr algunos poderes paranormales. Pero siempre, la bien amada elegida, con la cual se quiere realizar este procedimientos excepcional, nunca debeser considerada como una mujer común, pero será transfigurada a lo mejor posible y adorada freneticamente en su papel sublime de mujer extraordinaria o shakti. En caso contrario, si el hombre no está capaz de ver en ella la fascinante encarnación del Eterno Femenino, no se vuelve posible la cosmización del acto amoroso.
Aquí se manifiesta, sin duda alguna, una de las condiciones esenciales de la metodología tántrica, por el cumplimiento de la cual depende muchísimo el éxito en esta ciencia extraordinaria. De una manera significativa, aún se afirma que:
“En el TANTRA, el amor vence absolutamente todo, excepción la vulgaridad y el rídiculo”. En este asunto los maestros enfatizan: “Si frente una mujer desnuda no se vive una emocion transfiguradora profunda, lo mismo como frente el misterio asombroso de la vida misma, no existe aquí una concretización tántrica indispensable, pero solo una experiencia sexual vulgar”.
Exactamente en esto reside la inmensa importancia de la revelación y la manifestación gradual de la mujer en el TANTRA YOGA. En los primeros dos días los amantes se acuestan en cuartos separados, pero mantienen y aún amplian al máximo, por fantasia, sus deseos amorosos recíprocos. En lo siguientes días, si aún está permitido para que los dos amantes se acuesten uno a la par de otro en la misma cama, todavía está prohibido el menor toque. Esta modalidad de termina que el deseo crece al extremo, pero conduciendo al mismo tiempo a una extraordinaria dominación de los impulsos, lo que favorece mucho la introversión y la transmutación de la energía erótica, sin que por esto sea “matada” la emoción erótica. En el séptimo día, el hombre contemplará a la mujer completamente desnuda, adorándola y dejándose penetrado visualmente por toda su belleza. Tambén debe insistir en sentir lo más intensa y empaticamente posible (or una identificación telepática) todas las posibilidades sexuales latentes. Únicamente en el octavo día el hombre empezará a tocar a la mujer, primeramente en algunas zonas que despiertan energías cósmicas acumuladas y ampliadas en su propia estructura, luego usará perfumes adecuados y aceites naturales con los cuales debe ukntar todo el cuerpo de la mujer. Mientras la unta con este balsamo, sus manos explorarán el cuerpo de la mujer únicamente en la superficie, como una leve caricia magnética muy exitante que hace con las puntas de los dedos.
Cuando la fuerza del deseo se vuelve tan grande que los cuerpos de los dos se vuelven de una manera extraña como electrizados, según la tradición tántrica secreta dichos cuerpos logran una luminicencia mirífica, fosforecente, azul verdoso que resplandece en la noche. Gradualmente, por un deseo enorme que se desarrolla, ampliado con refinamiento dia tras dia, aún la piel de la mujer debe cambiar visiblemente volviéndose mucho más fina; un nuevo perfume, específico para su femenidad potencial pero totalmente natural, empieza a salir de su cuerpo.
En esta fase se tienen que emitir mentalmente sonidos “Mantra” que por un específico fenómeno de resonancia hacen que entran en acción energías sutiles que permiten producirse la fusión entre algunos niveles de la persona practicante y los niveles correspondientes invisibles de la manifestación cósmica. Durante el acto amoroso propiamente dicho, el hombre deberá ser capaz de retener su semilla por muchas horas, mientras la pareja podrá así pasar por más fases y niveles sucesivos. Por consiguiente, después de una primera fase polar durante la cual la mujer llamada aquí genericamente “luna”, domina al hombre (llamado “sol), ella a su turno será dominada por el hombre. Este tipo de experiencia fue conocida también por las tradiciones esotéricas occidentales, porque la encontramos ya mencionada por un célebre alquimista del siglo XVII :
“Primeramente la mujer tiene la ventaja sobre el hombre al cual lo domina hasta que lo transforma y lo asimila en su propia naturaleza. Después el hombre re encuentra su vigor inicial y obtiene la ventaja, dominando a su turno a la mujer hasta que la vuelve semejante a si mismo, para incluirla así en su propia estructura”.
En el idioma sánscrito, en los tratados tántricos, el término que se refiere a la bien amada significa en traducción “planta trepadora”, porque ésta accionará de una manera activa, “trepándose” alrededor del hombre que se queda en la posición bien conocida del Lotus (PADMASANA)
En el experimento tántrico, el uso de esta posición facilita para los dos amantes el alcance del estado culminante de la relación que tienen. Según la enseñanza tántrica, la mujer no es para nada considerada como un bien del hombre. Por consiguiente ella es libre y adorada en todas las modaliddes posibles durante los fuegos amorosos tántricos, exactamente casi como serían la fascinante y dinámica shakti, la contraparte femenina de shiva.

La fuerza vital se amplia por fusión amorosa

Existen innumerables escuelas de YOGA que se basan en ténicas de control de los soplos sutiles (llamadas PRANAYAMA). A excepción de algunos buenos deportistas y cantantes, el ser humano “civilizado” de hoy en día ya no respira correctamente, utilizando solo la décima parte de la capacidad de sus pulmones.
Los ejercicios yoga de respiración brindan una cantidad optima de oxígeno a los pulmones, el ritmo constante de la respiración siendo capaz a disolver cualquier tensión o bloqueo. La frecuencia del ritmo respiratorio aumenta cuando vivimos una emoción fuerte. Pero también el estado de calma aparece inmediatamente después de arrglar la respiración. Wilhem Reich se dio cuenta que los neuróticos respiran de una manera errónea, demasiado rápido, superficial e irregular. La respiración profunda no significa solo llenar a los pulmones con aire, inflar el pecho y retraer el abdomen, pero mucho más como por ejemplo llenar y vaciar con regularidad a todas las partes de los pulmones.
Quien respira correctamente vive (así como se enseña según la tradición yoga), en resonancia con el PRANA. Para un yogui, el PRANA es al fuerza vital de cualquier ser. El PRANA es primeramente energía cósmica, luego por el PRANAYAMA podemos conectarnos a la fuente infinita de la energía universal. Para una persona perfectamente sana, el PRANA está balanceada, y este es el motivo por el cual la salud físicica y psíquica se basa en una respiración correcta. La inhalación y la exhalación significan mucho más que la absorción del exígeno y la eliminación del bioxido de carbono; fundamentalmente significa también receptar las vibraciones pránicas.
Similarmente para las técnicas de respiración (PRANAYAMA) y las posicines YOGA (ASANA), el acto secual amoroso revitaliza al cuerpo por la cantidad de prana absorbida desde el universo. Durante la fusión erótica con continencia, el ritmo respiratorio se balancea y entra en armonía con los soplos sutiles cósmicos (PRANA), otorgando así a los dos amantes la asimilación por resonancia de energías extremadamente regeneradoras para toda la estructura y muy elevadas. D.H. Lawrence describe al prana como una fuerza vital que pasa a través del er humano y puede ser ampliada por medio de la fusión amorosa. Dicha energía vibrante, ondulante, está presente en cualquier objeto vivo. Wilhem Reich la llamó orgón.

LAS ETAPAS DE LA FUSION AMOROSA TANTRICA


Los tratados esótericos orientales enseñan generalmente sobre cuatro etapas de la fusión amorosa que se encuentran intimamente relacionadas con los cuatro centros principales de fuerza donde luego la energía sexual es concentrada y transformada. Las cuatro etapas se expresan comúnmente por señales eróticas específicas: La sonrisa encantadora, la mirada cargada de amor, el abrazo lleno de amor y la unión amorosa profunda total.
El TANTRA considera que las etapas del acto amoroso reflejan una cosmología importante que conecta entre si la múltiple amplificación, los procesos psíquicos, de las consagraciones espirituales, tipos de conciencia, centro psíquicos, meditaciones, sonidos primordiales, colores, formas, visiones y alegrías extáticas de los cuatro Momentos Sagrados de la Unión que se llaman Variedad, desarrollo, perfeccionamiento y trascendencia. Varias veces en el TANTRA se encuentra la afirmación: “Todo pasa en cuatro etapas”. Especialmente esto se aplica a lo largo del camino de la sexualidad cósmica transfiguradora que se encuentra en la enseñanza sagrada oriental.
Entendiendo la génesis natural del acto sexual, la pareja perfectamente continente puede controlar y canalizar el ext´lasis sexual en un sentido ascendente, evolutivo. Iniciando desde experiencias personales profundamente espirituales, en la pareja se pueden experimentar diversos niveles del orgasmo (presentados más en adelante), llegándose al orgasmo cósmico que representa una premisa de la liberación total.

Los niveles de la conciencia y las vivencias amorosas


La cuádruple evolución del extásis, desde la sonrisa erótica encantadora hasta el acto amoroso cósmico está bien conectada con las modificaciones bio físicas que aparecen entre los dos amantes y también por las experiencias psico-físicas de éstos. La ola beatífica del extásis amoroso pasa por los cuatro dominios espirituales del deseo, desde el contacto físico hasta la aspiración y la pasión elevada y así nos determina que nos hundimos en la trascendencia. Durante estas cuatro etapas, el sentimiento eufórico del amor es ampliado y sublimado.
Para entender perfectamente las enseñanzas secretas tahoistas y tántricas, es muy importante aprender a reconocer la naturaleza cuádruple de la sexualidad en todas sus manifetaciones. El TANTRA afirma que la sonrisa erótica encantadora y el abrazo amoroso íntimo son todas solo niveles mundanos de la sexualidad, mientras la unión sexual física propiamente dicha es no mundana o con otras palabras “sutil”. Similarmente los elementos tierra, agua, fuego y aire que corresponden a los centros sutiles de fuerza de la sexualidad hasta el nivel del ombligo y del corazón (MULADHRA CHAKRA, SWADISTHANA, MANIPURA CHAKRA y ANAHATA CHAKRA) se refieren al mantenimiento de la existencia física, mientras el elemento éter y el centro sutil de fuerza que se encuentra en la zona del cuello (VISHUDDHA CHAKRA), se refiere al perfeccionamiento de la existencia física, y la esfera mental cósmica y los centros sutiles de fuerza que se encuentran en la zona de la cabeza (AJNA CHAKRA y SAHASRARA PADMA) se encuentra en fuerte conexión con las trascendencia y por consiguiente con todo lo relacionado a la existencia no fisica.
Cada una de estas etapas del extásis amoroso se relaciona intimamente con un tipo preponderante de conciencia y además son relacionadas con un tipo específico de experiencia espiritual, siendo así consideradas como una iniciación aparte en la tración tántrica. Los mantra (y especialmente los que serán presentados más en adelante) y las visualizaciones correspondientes pueden ayudar cada uno en el despertar, la ampliación y el profundizaje de las experiencias del extásis amoroso.
Los Cuatro Momentos y las Cuatro Alegrías que le corresponden son profudamente inefables y casi no pueden ser descritos porque que casi no existen palabras para hablar sobre estos. Por consiguiente, tienen que ser experimentados conscientemente y alegre por una pareja abierta unida, llena de ternura, amor y Perfectamente Continent. Meditando sobre el cuádruple del erotismo elevado y transfigurador, se pueden experimentar estados de trascendencia de la conciencia física limitada y por consiguiente de puro amor divino.

 

Academia Espiritual de Yoga ANANDA